Experiencias de vida para replicar (a propósito de un contenido de ICBF)

Experiencias de vida para replicar (a propósito de un contenido de ICBF)

Las actividades proyectadas por las instituciones a cargo de jóvenes en proceso de su restitución de derechos, les ayudan a estos a desarrollar habilidades y competencias que les serán necesarias en su proceso de resocialización. En esa línea, las actividades deportivas -entre otras-, ayudan a desarrollar habilidades físicas sociales y emocionales, además de integrar a la vida diaria hábitos de disciplina  que aportan estilos de vida en pro de lograr objetivos y mejorar habilidades.
Compartimos el artículo  publicado el 19/nov/23 por la oficina de comunicaciones de ICBF que da cuenta de esta experiencia.

El hapkido cambió mi vida: siempre estaré agradecido con el ICBF

Jhon Edison Gómez Perdomo, es un joven de 25 años de edad que conoció el   deporte del hapkido durante los 30 meses que estuvo en proceso pedagógico y restaurativo bajo el Sistema de Responsabilidad Penal para Adolescentes del Instituto Colombiano de Bienestar Familiar.

Su  disciplina y empeño le permitieron ganar medalla de oro en la categoría 55 kilogramos, representando al departamento del Tolima, durante su primera participación en los XXII Juegos Deportivos Nacionales Eje Cafetero 2023.

Jhon Edison relata que las malas decisiones y malas compañías lo llevaron a perder el rumbo. “Recibí como un llamado de atención de mi Dios, yo llevaba un año en Hogares Claret y conocí actividades de prácticas restaurativas y el deporte para la inclusión social. Entonces decidí entrenar con el grupo de hapkido pero me fue muy mal porque mi cuerpo no estaba en buenas condiciones, sin embargo, me quedó gustando, me llamó la atención”.

A partir de ahí, relata el deportista, empecé a entrenar más enfocado, yo veía resultados y me daba cuenta que sí nos estaban dando la oportunidad y que había que aprovecharla. En ese momento me dediqué de lleno al hapkido y gracias a mi maestro Jean, alcancé un buen nivel.

Este deportista apasionado, agrega que el hapkido le cambió la vida. Desde hace siete años lo practica y ahora hace parte de la fundación que le tendió la mano, ayudando a adolescentes que como él, no tuvieron la fuerza de voluntad para tomar decisiones sanas.

“Cuando cumplí mi sanción, la fundación me dio la oportunidad de convertirme en instructor, recibiendo un salario y así empecé. Cada día demostraba mis capacidades como instructor, hasta que ingresé como formador – educador”, cuenta.  

Su próxima meta es ingresar a la universidad y graduarse como licenciado en educación física. Con su maestro de hapkido, quien siempre lo ha acompañado en el proceso, crearon la academia “Club Hapkido Ojos de Tigre”, donde cumple el rol de entrenador. 

Además, tienen un semillero de alumnos que ven en Jhon Edison un ejemplo a seguir en el deporte del arte marcial coreano.

Instituto Colombiano de Bienestar Familiar – ICBF Comunicaciones

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